lunes, 13 de agosto de 2018

¿Quienes Somos ?

                                        


 Facultad de Ciencias y Humanidades


Escuela de Educación


Fundamentos Filosóficos e Históricos de la Educación. 



Filosofía e historia de la educación dominicana sus autores y su legado.


Dra. Agueda Maria Peña Solis.


Grupo 3

Emelin Tavares      2018-2277
Shinthia González   2018-2266
Lisbeth Herrera       2018-2273
Yndira Sabino          2018-2265
Jenny Ferrer             2018-2275 

                       

Propósitos

En este blog de Fundamentos Filosóficos e Históricos de la Educación pretende cubrir parte del vacío de información bibliográfica que existen en algunas universidades dominicanas. Como introducción presenta una visión global del campo de estudio de estas disciplinas.

La filosofía de la educación pretende una comprensión fundamental, sistemática, y critica del hecho educativo, puede considerarse el saber teológico de la educación , y esta comprende o interpreta la  educación en relación con la realidad sin perder el punto de vista de la realidad, reflexiona sobre su naturaleza, esencia y valores de la educación.


Por eso dice que la filosofía es una reflexión totalizada  en cuyo campo entran tanto lo natural como lo humano. De lo dicho se deriva la importancia de la filosofía para la educación. Por eso, esencialmente, la filosofía que fundamente la acción educativa debe ser una filosofía de lo humano.
Por medio de la elaboración de este blog queremos llegar a conocer un poco más acerca de la historia y origen de la educación.

A lo largo de la investigación, analizaremos cuales fueron los hechos más relevantes que ocurrieron en nuestro pasado, y que de una manera u otra dieron origen a la educación. De la misma manera conoceremos como a lo largo del tiempo ha ido evolucionando cada una de estas ramas, hasta llegar a la actualidad. Veremos cada uno de los personajes importantes que participaron en algún momento de la historia de éstas. Estudiaremos fechas para conseguir ubicarnos en un plano existente del momento, pudiendo analizar cómo era la vida, leyes, religión y política del tiempo en el que se desarrolla la historia.

domingo, 5 de agosto de 2018

La educación dominicana en la actualidad


La era de Trujillo : Educación Escolar, y Capacitación De Maestros


El transcurso de la educación en la época colonial


Filosofía de la Educación

Gregorio Luperón



Gregorio Luperón inicia su vida militar al ser escogido como comandante auxiliar en la Cantonal de Rincón manifestando carácter y disciplina.
Nació el 8 de septiembre de 1839, hijo de Pedro Castellanos y Nicolasa Duperón (apellido francés que luego se convirtió en Luperón), mujer vigorosa, trabajadora infatigable, sostén del hogar de quien aprendió Gregorio, el amor al trabajo responsable y honesto, así como su fuerza y valor ante los afanes del diario vivir.

El misionero protestante William Towler, le enseñó las primeras letras, le infundió el hábito por la lectura y despertó en él su capacidad comprensiva que le ayudaron a alcanzar una amplia cultura universal y nacional.

Estuvo poco tiempo en las aulas, su educación fue autodidacta, pero esto no impidió que fuera un ávido lector, curioso e interesado en conocer las ideas liberales que se fraguaban en todo el orbe y el surgimiento de nuevos estados independientes.
Aprendió el idioma inglés primero que el español ya que sus primeras enseñanzas las recibió de un maestro de nacionalidad inglesa. 
Desarrolló su liderazgo, su gran resistencia física y el carismático don de mando trabajando como capataz en una hacienda en Jamao, propiedad del francés don José Eduardo Duboq; cualidades que le favorecieron en sus posteriores hazañas militares y políticas como defensor de los ideales patrios.

La vida militar de Gregorio Luperón, se inicia cuando fue escogido para el puesto de comandante auxiliar en la Cantonal de Rincón donde manifiesta su carácter enérgico y disciplinado.

La anexión de la República Dominicana a España proclamada por el presidente Pedro Santana el 18 de marzo de 1861, las protestas del pueblo frente a este acontecimiento, su amor al suelo patrio y a la libertad le impulsan a mostrar su oposición y toma la firme decisión de unirse a las acciones conspirativas contra el gobierno español. En Puerto Plata fue encarcelado, se escapa y perseguido pasó a Haití, luego a México y después a Estados Unidos. Consigue entrar clandestinamente al país en febrero de 1863.

A su llegada se une al movimiento contra la anexión organizado por los pueblos del Cibao que se concreta con el inicio de la Gesta Restauradora el 16 de agosto de 1863; siendo reconocido como General por su magnetismo, su capacidad y sagacidad militar y nombrado jefe superior de operaciones en la zona de Santo Domingo por el gobierno provisional.

En esta misión se enfrenta a las tropas españolas comandadas por Pedro Santana, logra su cometido haciendo retroceder el ejército español y mantener triunfante la Bandera Nacional en el Noroeste del país, gracias a su patriotismo y valentía.

Sus hazañas militares unidas a su amor por la libertad y el derecho del pueblo a la soberanía, revestido de ideales puros y nobles, alejados de bajas pasiones y glorias personales le ganaron muchos enemigos aún en el seno del gobierno restaurador, no obstante continuó en pos de su ideal: “Unión, independencia, libertad o muerte”.

Al lograr el pueblo dominicano restaurar la República y el retiro de las tropas españolas, comienza un período histórico que se conoce como Segunda República a partir de 1865, período caracterizado por crisis económicas, políticas y sociales.

Gregorio Luperón, tuvo que enfrentar las ambiciones de poder de los antiguos restauradores, las luchas internas, combatiendo con arrojo cualquier medida política tendente a lesionar la soberanía nacional. Así lo vemos rechazar nombramientos y honores si estos representaban menoscabo de los principios nacionalistas que defendió con alma y corazón.

Por circunstancias históricas, Gregorio Luperón, tuvo que volver a enfrentar con valor revolucionario los intereses políticos de hombres que como, Buenaventura Báez, que trabajaron incesantemente por quebrantar la integridad nacional.

En 1866 y luego durante el gobierno de los Seis Años de Báez (1868-1874) se enfrentó Luperón a Báez con el propósito de detener las negociaciones de arrendamiento de la bahía de Samaná y su gestión por anexionar el país a los Estados Unidos de Norteamérica. Este es el momento de la vida de Luperón, más dramático y emocionante de defensa del nacionalismo y enfrentamiento de las ideas anexionistas y las ambiciones imperialistas de gobiernos extranjeros.
En toda la República Dominicana y en el exterior, Luperón, simbolizaba las “fuerzas patrióticas nacionales”.Para combatir al gobierno de Buenaventura Báez, busca apoyo en las Antillas hermanas, en países latinoamericanos y en el corazón de los nacionalistas.

El general Gregorio Luperón, combatió con las armas el gobierno de Báez, enfrentándolo y atacando los puertos principales del Norte y Sur del país al mando del vapor “El Telégrafo” llegando apoderarse de la ciudad de Samaná con la finalidad de impedir a toda costa las actividades antinacionales de Báez de “americanizar el país con la venta de Samaná “. Por estas hazañas militares fue declarado fuera de la ley por el gobierno de Báez, perseguido por buques militares norteamericanos, y secuestrada la embarcación por ingleses al considerar a Luperón, un pirata.
Aunque la expedición de “El Telégrafo” no dio los beneficios deseados, sí causó un fuerte impacto en la conciencia dominicana.

Alcanzado el objetivo de deponer a Buenaventura Báez, del poder y después de enfrentar múltiples momentos donde las ambiciones y la traición a los ideales nacionalistas caracterizaron a diferentes gobiernos dominicanos desde 1876; es en 1879 que Luperón, asume el poder político, teniendo la oportunidad de instaurar un régimen democrático, tomando medidas que favorecían el desarrollo del país.

Le sucede en el gobierno el padre Fernando Arturo de Meriño, a quien confió Luperón, el bienestar de la nación por considerarlo hombre de carácter, cultura y patriotismo que continuaría las reformas que inició el gobierno liberal de Gregorio Luperón.

Luperón, fue designado como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Europa donde continuó manifestando su gran amor a la patria; promocionando acciones de desarrollo como fue la instalación del primer cable trasatlántico, buscó nuevos mercados a los productos agrícolas y gestionó la reducción a la deuda externa contraída por los gobiernos de Báez. Regresa al país en el momento de nuevas elecciones obteniendo la presidencia Ulises Heureaux (Lilís).

A partir de 1882 y al consolidarse Heureaux, en el poder con un régimen dictatorial, corrupto y antagónico con los valores y principios del Partido Nacional decide salir del país fijando su residencia en Saint Thomas.

Desde el exilio, su protesta contra el régimen de Heureaux, se hace sentir, con escaso respaldo económico para una expedición revolucionaria, tuvo que limitar su lucha a la propaganda y a mantener la esperanza en el pueblo dominicano. En esta isla escribe sus obras “Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos sobre la República Dominicana“.

Afectado de una enfermedad incurable el presidente Heureaux, fue a visitarlo y lo invita a regresar al país, a lo que accedió Luperón, consciente de la cercanía de su muerte. Embargado de gran nostalgia por su amada patria llegó a Puerto Plata y a las pocas semanas muere el 20 de mayo de 1897, recibiendo honrosa sepultura el día 21.

https://www.youtube.com/watch?v=aYHIfmdHlvQ


Salomé Ureña






Nació en Santo Domingo el 21 de octubre del 1850, insigne poeta que llegó a relacionarse con el mundo literario de su país desde los quince años. Hija del ilustre escritor Don Nicolás Ureña de Mendoza.

Supo combinar ejemplar la literatura con la pedagogía, tomando como referente las ideas de Eugenio María de Hostos, considerado el gran educador que hizo grandes aportes a nuestra educación. Conozcamos más de esta ilustre educadora.

Infancia
A temprana edad Salomé dio muestra de tener un talento natural, que con el tiempo fue cultivando. Aprendió a leer y escribir desde muy pequeña. Salomé nació en la calle Isabel la Católica de la Zona Colonial, vivió con sus padres, hermana y abuelos hasta los diez años cuando sus padres se separaron; luego pasó a vivir en la Calle 19 de marzo, No. 56. Gracias al apoyo de su tía Ana Díaz, Salomé recibió en la casa-escuela de la tía las primeras letras. De manera que Salomé pasó su adolescencia y juventud estudiando en una casa escuela cuya formación autodidacta le sirvió para toda la vida.
Salomé Ureña siempre fue una hija amorosa, afectiva, estudiante dedicada y maestra laica, inteligente, fuerte, normalista y audaz, que supo combinar la poesía con su vocación de maestra dedicada, abnegada y formadora de calidad moral, intelectual y ética con dimensiones nacionales e internacionales.

Vida familiar
Educadora extraordinaria, poetisa, clásica desde los 15 años. Hija de Nicolás Ureña de Mendoza, poeta, periodista y magistrado, de gran renombre, y de doña Gregoria Díaz y León, perteneciente a una distinguida y culta familia de la ciudad de Santo Domingo.
En la vida familiar, se casó con el Doctor Francisco Henríquez y Carvajal con quien procreó cuatro hijos. Tres de los cuales brillaron posteriormente durante comienzos y mediados del Siglo veinte con luz propia. El primero de los hijos fue Francisco Noel Henríquez Ureña, el segundo Pedro Nicolás Henríquez Ureña, el tercero se llamó Maximiliano Henríquez Ureña y, por último, Salomé Camila Henríquez Ureña.


Educadora
Fundó el Instituto de Señoritas el 3 de noviembre de 1881 y graduó catorce maestras en dos años. Las primeras maestras normalistas del instituto de Señoritas fueron: Mercedes Laura Aguiar, Tomasa Arvelo, Carmen G. Carvajal, Daniela Carvajal, Emilia De Elena, Mercedes Echenique, Leonor M. Feltz, Altagracia Frier, Amelia Grullón, Carmela Grullón, Filomena Grullón, Adelina Henríquez, Altagracia Henríquez Bello, Altagracia Henríquez y Perdomo, Filomena Martínez, Eva María Pellerano, Luisa Ozema Pellerano, Mercedes Julia Pérez, Amalia Pou , Catalina Pou y Ana Josefa Puello (Moquete,2008:146).

Salomé fue una gran maestra con vocación de servicio de calidad que lo demostró con sus doce años al frente del Instituto de Señoritas y con más de dos décadas al servicio del Magisterio Nacional con su maestro Eugenio María de Hostos.

Era una maestra con principios pedagógicos, éticos y morales que defendía con su práctica docente en las aulas su quehacer diario. El conocimiento por la naturaleza, el razonamiento y el naturalismo científico. Además el laicismo y el respeto por las ideas, creencias religiosas y políticas para desarrollar el libre pensamiento. Su pensamiento naturalista implicaba la búsqueda de la verdad científica a través de la sociedad.

Poetisa
Como poetisa, Salomé ha sido reconocida tanto en el país como el extranjero por la crítica de su época como una escritora clásica de versos de largo aliento , dedicada a escribir poesías sentimentales (mi pedro), ecológicas (el ave y el nido) y patrióticas (ruinas, a mi patria , 27 de Febrero, Ofrenda a la Patria). El tema de la identidad patriótica fue ampliamente esbozado por la poética.

La patria es memoria viva donde los individuos auto reconocen sus creencias, vivencias, territorios, geografía y referentes históricos. Esa identidad sociológica resalta los elementos con los cuales el dominicano se identifica, siente orgullo y compromiso en una interacción permanente. Por lo tanto, para Salomé la vida y la patria son imágenes en acción de una Patria imaginaria que lucha por ser libre e independiente de ideas, pensamientos y acciones.

https://www.youtube.com/watch?v=TLmBIVvSlkA

Orígenes, Evolución y Actualidad de la Educación Dominicana

De la sociedad taína no puede afirmarse que tuviera un sistema educativo, sino más bien un nivel cultural para transmitir sus creencias y su rudimentario alcance tecnológico.

Los estudiosos de la historia de la educación dominicana han sido reiterativos en que este se inicia a partir de la época de la colonia española, en el convento de la Orden de San Francisco en el año 1502. Al respecto escribe el Profesor Víctor Encarnación: “En la isla de Santo Domingo, la educación formal tiene sus inicios desde los primeros días de la Colonia (…) Es posible que la enseñanza formal o escolarizada se iniciara en el año 1502 en un colegio fundado por Fray Hernán Suárez, en el convento de la Orden de San Francisco en la ciudad de Santo Domingo, por orden del gobernador Fray Nicolás de Ovando”.

El gobernador Ovando actuaba por mandato de la Cédula Real del 1500, que le ordena construir una casa con fines escolares. El currículo básico comprendía clases de: lectura, escritura, cálculo y doctrina cristiana.

Para el año 1538 se crea la primera universidad del nuevo mundo. Regenteada por frailes dominicos desde el año 1518.

El insipiente sistema educativo permaneció sin variaciones importantes hasta la fundación de la república en el año 1844, cuando Don Manuel Aybar abre la primera escuela en su propia casa. Este profesor amplía el currículo a la enseñanza de gramática castellana, aritmética y teneduría de libros. A partir de entonces la enseñanza viene a regirse por normas legales establecidas según la visión política de los gobernantes de turno. Así nace la primera Ley Orgánica de Instrucción Pública del 12 de mayo del 1845, que establece una escuela por cada Común y dos en cada cabecera de Provincia. Don Tomás Bobadilla fue el primer ministro de instrucción pública.

La Doctora Jenny Torres, directora de investigaciones del Centro Juan Montalvo, sitúa “el inicio de la educación como sistema en el año 1846, con la promulgación de la Ley de Instrucción Pública No. 33, que dio lugar al establecimiento de las escuelas públicas en los niveles primario y superior”.

En 1855 se dicta otra ley similar, según la Doctora Torres.

Según el Profesor Víctor, la constitución de mayo de 1877 significó la consolidación del sistema educativo, pues ella establece la obligación del Estado de promover la educación pública, el progreso de las ciencias y de las artes, y la enseñanza primaria gratuita”.


Con la llegada al país del pensador puertorriqueño Eugenio María de Hostos (1879), se implantan nuevas ideas pedagógicas, inaugurando un nuevo currículo, fundación de escuelas, impulso a la educación de la mujer, y propugnando por una educación laica.

Expulsado Eugenio María de Hostos del país se promulga una nueva ley de instrucción pública en 1866, que viene a suplantar la educación hostosiana, más en lo formal que en lo esencial.

Durante el período de la Primera Intervención Norteamericana (1916-1924) se sustituye la Ley General de Instrucción Pública vigente que fuera promulgada durante el gobierno del presidente Ulises Heureaux (Lilis) el 25 de junio del 1895, por la Orden Ejecutiva No. 145, del 5 de abril de 1918, la cual establece las siguientes legislaciones:

Ley Orgánica de Enseñanza Pública.

Ley para la Dirección de la Enseñanza Pública.

Ley General de Estudios.

Ley para la Enseñanza Universitaria.

Ley sobre el Seminario Conciliar.

Ley de Instrucción Obligatoria.

Este cuerpo legislativo constituye, según los invasores “el único código de educación de la República Dominicana”, derogándose con ello el código de 1914.

Época de la Dictadura Trujillista (1930 – 1961).

De la ocupación militar norteamericana se salta al período trujillista, donde, según el decir de Fiallo y Germán, “el espacio escolar adquirirá la dimensión de un rito diario” al caudillo.
Durante este período se promulgan las siguientes leyes:

Ley 144 del 5 de junio del 1931, que establece que cada año en un lapso de seis años, en el mes de agosto, se concedía a los maestros sin títulos una prueba para calificarlos con un certificado y su posterior designación.

Ley 418 del 5 de diciembre del 1932, concebida como una nueva ley general de estudios.

Ordenanza 508-37, referida a la formación de maestros/as.

Ley 543 del 1941, que da inicio a una Campaña Nacional de Alfabetización.

Ordenanza 842-50 del 28 de septiembre del 1950, que establece nuevos planes de estudios para la educación primaria, intermedia, secundaria y el magisterio.

Ley Orgánica de Educación 2909 del 5 de junio del 1951, que plantea la base de la educación dominicana: su estructura, contenido; la divide en pública y privada. Establece los niveles, excluye la educación universitaria y se torna obligatoria la enseñanza primaria pública, y a la vez gratuita.

Ley 3644 del 23 de septiembre del 1953, que incorpora la de religión en las escuelas públicas.

Resolución No. 3874 del 16 de junio del 1954, emanada del Congreso Nacional, mediante la cual se aprueba un ACUERDO entre la Santa Sede (Estado del Vaticano) y el Estado Dominicano (Concordato), que establece la enseñanza de la religión y moral católica en todos los niveles de la educación estatal.

Ordenanza 920-54 del 4 de noviembre del 1954, que reforma el plan de estudios de las escuelas normales superiores.

Resolución No. 1026-59 del 30 de abril del 1959, que pone la ejecución un Plan de Capacitación y Perfeccionamiento del Magisterio Nacional en ejercicio.

Durante el gobierno títere del Doctor Joaquín Balaguer fue promulgada la Ley 5778 del 31 de diciembre del 1961, dotando a la Universidad de Santo Domingo de AUTONOMÍA y el FUERO UNIVERSITARIO, el cual fue suprimido tres años después por el gobierno del Triunvirato mediante la Ley 292 del 12 de diciembre del 1964.

Período 1961 – 1992.

Durante estos treinta años el país tuvo múltiples gobiernos, aunque el período más largo lo encabeza Balaguer y sus doce y diez años. Las principales legislaciones han sido:

Ordenanza 2-69 del 4 de marzo del 1969, que establece un nuevo plan de estudios para la educación media nacional.

Ordenanza 1-70, que procura el desarrollo integral del estudiante del Nivel Medio, dividiendo en dos ciclos, de cuatro y dos años el este nivel.

Ordenanzas 1-76 y 1-77, con el objetivo de aumentar la cobertura de la enseñanza primaria y mejorar la calidad de la educación, sobre todo en el ámbito rural.



La Educación Actual.


Sobre los cimientos de la educación post-trujillista llegamos hasta los años noventa, donde a partir de un gran esfuerzo y consenso de la comunidad educativa y las instituciones civiles del país se intenta reorientar la educación por los senderos de un sistema eficiente y eficaz a las demandas de la realizad de esta época. Así nace el primer Plan Decenal de Educación 1992 – 2002. Este instrumento educativo fue puesto en vigencia por medio de una serie de legislaciones y acciones, a saber:

Ordenanza 1-95, que establece el currículo para la educación inicial, básica, media, especial y de adultos a partir del año escolar 1995 – 1996.

Ordenanza 1-96, que establece el sistema de evaluación del currículo de la educación inicial, básica, media, especial y de adultos.

Ley 66-97 del 9 de abril del 1997, para regular el renovado sistema educativo nacional: Los propósitos y fines de la educación se enfocan en los educandos.

Ordenanza 3-99, que modifica varios artículos de la Ordenanza 1-95 para introducir varias asignaturas.

Plan Estratégico de Desarrollo de la Educación 2003 – 2012. Este Plan a diez años procura continuar con un sistema con políticas educativas definidas y a largo alcance, pero fue descontinuado en el año 2006 por las nuevas autoridades educativas, que eran de otro partido político.

Plan Decenal de Educación 2008 – 2018, que pretende reorientar la educación, en especial haciendo énfasis en el cumplimiento del calendario escolar y una mayor calidad de la educación. Sobre las pretensiones de este Plan opina la Doctora Jenny Torres que “enfrenta muchísimos problemas, incluyendo de financiamiento”.